Entendiendo el financiamiento Mezzanine
Esta es la Parte 1 de una serie de 4 partes sobre financiamiento Mezzanine
Muchos dueños de empresas han escuchado el término «financiamiento Mezzanine» en algún momento. Menos saben explicar qué es en realidad. Y entre quienes pueden hacerlo, un número sorprendente se equivoca en los detalles, confundiéndolo con una segunda hipoteca, un préstamo puente de alto interés o algún instrumento exótico de Wall Street que no tiene nada que ver con su empresa. En realidad, el financiamiento mezzanine (a menudo abreviado simplemente como «Mezz») es una de las herramientas más prácticas e infrautilizadas a disposición de las empresas medianas en crecimiento. Entender cómo funciona, y qué lugar ocupa en el panorama financiero más amplio, puede abrir puertas que el financiamiento tradicional y el capital puro nunca abrirán.
GWP Waterman es una corredora de préstamos empresariales y un servicio de conexión con socios de capital, con sede en Miami, Florida. No otorgamos préstamos directamente; conectamos a las empresas con las fuentes de financiamiento adecuadas. Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoría financiera ni legal.
Una capa en la estructura de capital
Para entender el financiamiento mezzanine, primero necesitas entender la estructura de capital (capital stack). Cuando una empresa levanta capital, el dinero no proviene de una sola fuente: está organizado en capas. Cada capa conlleva un nivel de riesgo distinto, un costo distinto y un derecho distinto sobre los activos y el flujo de caja de la empresa.
En la parte superior se encuentra la deuda senior. Es el préstamo bancario tradicional o la línea respaldada por la SBA (Small Business Administration). Los prestamistas senior cobran primero, lo que hace que su posición sea la más segura, y esa seguridad se refleja en tasas de interés más bajas. Debajo de la deuda senior está la deuda subordinada, que acepta una menor prioridad de pago a cambio de mayores rendimientos. Y por debajo se encuentra el capital (equity), donde los inversionistas poseen una parte del negocio y asumen el mayor riesgo.
El financiamiento mezzanine ocupa el espacio entre la deuda subordinada y el capital. Funciona como un préstamo —es decir, la empresa recibe capital y hace pagos periódicos—, pero también incluye características similares a las del capital que le otorgan al prestamista una pequeña participación en el potencial de crecimiento. Esa estructura híbrida es justamente lo que lo hace poderoso, y justamente lo que confunde a la mayoría.
Cómo funciona en la práctica
Una línea de financiamiento mezzanine suele otorgar capital con base en un múltiplo del EBITDA de la empresa (las siglas en inglés de utilidades antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización). Mientras que un prestamista senior podría prestar de 2 a 3 veces el EBITDA, agregar una capa mezzanine puede elevar el apalancamiento total a 4 veces o más, lo que le da a la empresa mucho más capital sin obligar a los dueños a vender una porción grande del negocio.
El componente de interés del financiamiento mezzanine suele presentarse de dos formas. La primera es un pago de interés en efectivo, similar al de cualquier préstamo. La segunda es el pago en especie, comúnmente llamado interés PIK (por sus siglas en inglés, payment-in-kind), en el que una parte del interés se acumula y se suma al saldo de capital en lugar de pagarse de tu bolsillo cada mes. Esta estructura PIK es una de las características más atractivas del mezzanine para las empresas en crecimiento, porque preserva el flujo de caja durante el período exacto en que el negocio más lo necesita: normalmente, justo después de destinar el capital a una adquisición, una expansión o una recapitalización.
El componente de capital suele tomar la forma de warrants. Estos le dan al prestamista mezzanine el derecho de comprar un pequeño porcentaje del capital de la empresa a un precio predeterminado. Si el negocio tiene un buen desempeño y aumenta su valor, el prestamista se beneficia de ese crecimiento. Si no, los warrants simplemente expiran. Para el dueño del negocio, la dilución que generan los warrants mezzanine suele ser una fracción de lo que cedería al incorporar a una firma de capital de riesgo, a un fondo de private equity o incluso a un inversionista ángel.
«Mientras que un prestamista senior podría prestar de 2 a 3 veces el EBITDA, agregar una capa mezzanine puede elevar el apalancamiento total a 4 veces o más…»
Por qué el mezzanine no es solo «deuda cara»
Uno de los errores más comunes sobre el financiamiento mezzanine es creer que se trata simplemente de un préstamo de alto interés y, por lo tanto, de un mal negocio. Esa visión deja fuera el panorama completo.
Sí, el capital mezzanine es más caro que la deuda senior. Las tasas suelen partir de un 12% a 15% cuando se combinan los componentes de interés en efectivo y PIK. Pero la comparación que importa no es mezzanine frente a un préstamo bancario, sino mezzanine frente a las alternativas: ceder entre el 20% y el 40% de tu empresa a un inversionista de capital, o renunciar a una adquisición porque tu prestamista senior no cubrirá el monto total.
Cuando haces los números, el financiamiento mezzanine resulta con frecuencia la forma menos costosa de acceder a capital de crecimiento si se compara con el costo a largo plazo de diluir tu capital. Y dado que los pagos de interés sobre la deuda mezzanine son deducibles de impuestos (a diferencia del capital, que no ofrece ningún beneficio fiscal), el costo efectivo suele ser menor de lo que sugiere la tasa nominal.
También hay ventajas estructurales que la deuda pura no puede igualar. Las líneas mezzanine suelen incluir cláusulas restrictivas mínimas (covenants), sin exigencia de garantías ni avales personales. La seguridad del prestamista proviene de su posición en la estructura de capital y de su capacidad de convertir su participación en capital si las cosas se complican, no de un gravamen sobre tu edificio ni de un derecho sobre tus bienes personales.
Para quién está diseñado el financiamiento mezzanine
El capital mezzanine no es para todas las empresas. Está pensado para compañías con un flujo de caja establecido y predecible —por lo general, de 2.5 millones de dólares o más en EBITDA—, un equipo directivo con experiencia y un uso claro de los fondos. Sus aplicaciones más comunes son las adquisiciones en las que la deuda senior por sí sola no cubre el precio de compra, las recapitalizaciones en las que un dueño quiere obtener liquidez parcial sin perder el control, y las iniciativas de crecimiento que requieren más capital del que ofrecería una línea de crédito tradicional.
Si tu empresa genera utilidades sólidas y constantes y estás planeando un movimiento que requiere capital más allá de lo que ofrecen los prestamistas convencionales, el financiamiento mezzanine puede ser la manera más eficiente de lograrlo, sin renunciar a la participación que define tu propiedad sobre el negocio.
Comunícate con el equipo de GWP Waterman para conversar sobre cómo el financiamiento mezzanine podría funcionar para tu empresa.
Esta fue la Parte 1 de una serie de cuatro partes sobre financiamiento mezzanine. La Parte 2 explorará cuándo el financiamiento mezzanine tiene sentido estratégico… y cuándo no.
